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viernes, 17 de marzo de 2017

¡Feliz día de San Patricio!

En Granáh es una tradición que llevamos celebrándola desde el Siglo de Oro. Tal día como hoy, en 1880 Muñoz Degraín brindó en una taberna cualquiera de Calle Elvira, encajonada en una casa morisca y abarrotada de irlandeses. De lo que vió, su cuadro es suficientemente expresivo:


domingo, 27 de marzo de 2016

El Pozo Airón I


''¡Con qué lentitud circulan y se propagan en España las noticias y verdades útiles! En el año de 1778 el Ayuntamiento de esta cuidad había despreciado los clamores de algunos vecinos sobre que se abriese el Pozo-Airón para contener los terremotos, fundados en la opinión de haberlo construido los moros para este fin.''

Expediente sobre la excavación del Pozo-Airón con motivo de los
terremotos del año de 1789.

Excavado por los moros, pero nosotros sabemos ya que el nombre de Airón nos lleva a épocas anteriores. Para evitar terremotos, pero ya se encargaron las cabezas de los granadinos ilustrados de la época en considerar tal hecho como una superchería más de las que pululaban con inusitado vigor en los albores del tiempo de la Razón y la Ciencia.

La cuestión es que el pozo existe, cegado gracias a una de esas escasas ocasiones en las cuales la Razón consigue imponerse, en una época convulsa, a las prescripciones del pensamiento fantástico. Cegado sí, pero visible a todos los que han leído las contadas ocasiones en las cuales nuestro pozo aparece en las fuentes escritas, y aún más que visible, endiabladamente locuaz cuando son las otras fuentes, las que un día como el pozo Airón fueron cegadas por una Razón en abierta ofensiva contra el mundo mágico, sobre cuyas páginas se han posado los ojos del investigador terrible.

Esas otras fuentes escritas serán a partir de ahora las que nos guíen en el conocimiento de las causas y extraños sucesos que tienen al pozo por objeto. Allí, como decíamos, en esos malditos papeles de los que somos por azar custodios y esclavos, el pozo nos habla con soltura a través de su brocal cegado de una persistente manía de lo malvado por tomar esa profundidad como punto de reunión. Bajemos pues a los sótanos de Granada para conocer a sus habitantes.

Fotografías: Calle Postigo de la Cuna, la cual da acceso a la plazuela donde se encuentra el pozo // Edificios que rodean la plaza.





El Pozo Airón

Entre las dos grandes calles históricas de Granada, la de época musulmana: Calle Elvira, y la que es el símbolo de la ciudad burguesa: Gran Vía, hay una pequeña callejuela que va a dar a una plaza sin salida. Esta plaza está en la trasera de la famosa Casa Cuna, que a su vez se encontraba en su día enfrente de las Casas de la Inquisición; otro lugar cercano que cabe la pena recordar es la Casa de las Tumbas, donde se encuentra un antiguo baño árabe prácticamente desconocido para la mayoría de los granadinos.

Pues bien, tenemos que en esa pequeña plaza, totalmente oculta a los transeúntes que van de Gran Vía a Elvira, existe un pequeño brocal de pozo cegado, ese pozo que apenas se adivina entre el suelo de la plaza es uno de los más antiguos orificios por los que las entrañas de la tierra daban a los primeros pobladores de esta tierra una idea de lo terrible e ignoto que era para ellos el mundo que existía bajo sus pies. El pozo del que hablamos no es un pozo cualquiera, por las fuentes escritas y las historias que más adelante os contaremos podemos darle a ese pozo un nombre, el de pozo Airón. Airón, como el dios de los pueblos prerromanos encargado de custodiar las aguas subterráneas y el inframundo.

Hasta aquí esta pequeña introducción, quedaos con este sitio y el nombre de ese pozo, porque pronto los amarillentos documentos que hemos podido consultar nos habrán de contar las maravillas pero también las funestas crueldades que en torno a esa plaza se han dado cita, y lo más sombrío de todo: los silencios, los ubicuos y lacerantes silencios con que nos vemos siempre obligados a cerrar la mayoría de nuestras indagaciones.